Las huellas de los malos momentos
5 Mayo, 2008 por garael
Si pudiésemos ver nuestra propia vida desde una perspectiva muy amplia, podríamos darnos cuenta de tantas cosas… Si pudiésemos valorar todo lo que nos ha pasado en la vida en un solo instante… Normalmente nuestra mente tan sólo es capaz de valorar pequeñas partes de nuestra trayectoria en la vida. Cuando tuvimos esa enfermedad de pequeños, cuando lo pasamos tan mal esa época que estuvimos perdidos, cuando perdimos a ese ser tan querido, cuando no aceptábamos nuestro propio cuerpo, cuando estuvimos enamorados, cuando todo en la vida nos salía bien…
Todo lo vemos como momentos independientes, etapas aísladas de nuestra vida, que nos han generado recuerdos, pero qué pasaría si pudiésemos verlo como que absolutamente todo lo que nos pasa en la vida, son piezas de un mismo puzzle, que a lo largo de los años lo vamos construyendo y que todas las piezas están unidas entre si. Que una no tendría significado sin la otra. Normalmente nuestra mente necesita poner etiquetas a las cosas, por que así funciona por defecto, necesita considerar una experiencia determinada como positiva o negativa, necesitamos procesarla a través de la mente y sacar una conclusión. Pero por desgracia la realidad va mucho más allá de eso. Las experiencias que vivimos en la vida, no son siempre tan fáciles de etiquetar como creemos.
NO podemos decir, Anorexia, la peor etapa de mi vida. Drogadicción, una etapa para olvidar, matrimonio que falló, mejor que no lo hubiera conocido nunca. A veces las situaciones más traumáticas en nuestra vida, sirven para darnos una gran lección. Para ayudarnos a crecer, para evolucionar espiritualmente.
Por ejemplo, si analizas por separado, que estás de pie en un sitio concreto, viene una persona y te pega una patada en la espalda, que te hace volar por los aires varios metros y terminar estampándote la cara contra una pared. Eso está claro que es una situación muy negativa, que nos provoca dolor y luego, cuando la mente entra en acción, sufrimiento, rabia, ira, agresividad hacia el “malnacido” que nos golpeó.
Pero que pasaría si la misma situación, en la que estás de pie, es en una vía de tren, en la que el tren está a punto de arrollarte y viene alguien y de forma desesperada te golpea para salvarte. Ahí, teniendo exactamente el mismo dolor, la misma cara estampada, la situación en la que nuestra mente lo etiqueta es completamente distinto, entonces, a esa persona que nos provocó un gran dolor, ya no queremos matarlo, sino que le estamos eternamente agradecidos. Esto es muy fácil de ver, pero que pasa cuando no somos capaces de extraer una conclusión tan rápida, cuando no entendemos la situación, cuando no podemos encontrar el significado de esa situación tan traumática, pues que nos queda grabado y nos provoca miles de reacciones en un futuro.
Hay muchas experiencias trágicas que las entedemos después de años, pero por desgracia, hay muchas que no las entendemos en la vida y nos podemos llegar a considerar unos desgraciados, unos desafortunados, unas víctimas de la injusticia, pero la realidad es QUE TODO OCURRE POR UNA RAZÓN, TODO ESTÁ SUJETO A UN GRAN GUIÓN y NADA OCURRE POR CASUALIDAD. Si somos capaces de entender esto, podremos al menos tener una sensación positiva dentro de una experiencia dolorosa en la vida.
Si pudiésemos tener en nuestra mente una lista de todas las cosas que hemos aprendido gracias a las experiencias mas negativas de nuestra vida, nos comportaríamos totalmente distinto en los momentos “malos”. Aprenderíamos a disfrutar en tiempo real en cada momento, a estar presentes, a centrar nuestra atención en el mismo instante que estamos viviendo. A disfrutar de cada segundo y considerarlo todo sencillamente maravilloso.
No podemos pretender borrar de nuestros registros ninguna experiencia, por que eso es pretender borrarnos a nosotros mismos, todo ocurrió por algún motivo. Toda experiencia queda grabada de tal forma que nos permite actuar con la voz de la experiencia en futuras ocasiones, nos enseña a valorar más determinadas cosas. A veces tan sólo es cuestión de ver las cosas desde la perspectiva adecuada.
Me pregunto que sienten los escaladores que suben a las cumbres más altas del mundo, todo el dolor, el esfuerzo, cansancio, muchos se mueren en el intento, todos tienen algún conocido que se quedó en esas montañas, que ni siquiera se pudieron llevar el cuerpo, que pasaron a formar parte de esa gran montaña. Todos suben por algo, no es sólo por ver el paísaje cuando se llega arriba, es por que se marcan un recto, una experiencia que la viven segundo a segundo. Disfrutan subiendo distintas cumbres a lo largo de todo el planeta. Otros lo hacen aún más difícil, subiendo sin botellas de oxígeno, pero… ¿le gustaría a alguno que un helicóptero lo dejase en la cima?… Estoy seguro de que no, ninguno quiere llegar a la meta sin haber vivido la experiencia de subirla, por que el camino es lo que les hace vivir la experiencia.
Pienso en los corredores de maratón, que compiten a lo largo de 50 km sin parar, ¿por qué no ponen a todos 5 metros antes de la meta y hacen un 5 metros lisos?… por que eso no les llena, quieren disfrutar del espíritu de superación, de la lucha ante la adversidad, eso es lo que alimenta su ilusión.
Pienso en los macro conciertos ante cientos de miles de espectadores, la gente se apelotona ante un escenario para ver cantar en directo a un grupo famoso. ¿por qué está allí el grupo y no le ponen una grabación?… por que no se podría vivir la experiencia de la misma forma, por que ahí se viven emociones, se experimentan en el mismo cuerpo, la energía que se percibe es totalmente distinta a estar escuchando un disco en tu casa. Muchos de los espectadores, sufren el agobio de estar en medio de miles de personas, muchos se desmayan, muchos salen completamente cansados, pero todos se quedan con la experiencia de haber estado ahí, viviendo ese momento…
Pienso en la Vida, en la nuestra, en todos lo momentos maravillosos que vivimos y en todos los momentos en los que lloramos, probablemente muchas veces quisiéramos darle al mando a adelantar para que la experiencia pase rápido y no tener que vivirla. Muchas veces lo único que queremos recordar son los momentos de gloria, los del éxito, la sensación se seguridad, de amor, de tranquilidad. ¿pero hay alguien que quiere adelantar todo hasta llegar al último segundo de su vida? probablemente los haya, pero no es lo que se espera de nosotros. Esta vida es una gran experiencia para vivir, para disfrutar, de la que no podemos pretender saltarnos ni un sólo segundo, por que la vida es eso, VIVIR. Toda la acumulación de instantes forman nuestra vida y todos son únicos, irrepetibles. Puede que tomarte un vaso de leche te parezca algo cotidiano y habitual, pero nunca en tu vida tomarás el mismo vaso de leche, ese instante es irrepetible. Conoces como fue el instante en el que te tomaste un vaso de leche el día anterior, pero no puedes saber como será el instante de mañana. Mañana puedes darte cuenta de algo muy importante en ese preciso instante, mañana puedes recibir una llamada que llevabas esperando toda tu vida, mañana puedes darte cuenta que eres la persona más afortunada del mundo, nunca sabemos lo que pasará mañana, ni siquiera si llegaremos a ese momento.
La gente que entiende de retos, de experiencias, quieren vivirlas al completo y no saltarse ni un solo instante. ¿Qué reto o experiencia hay más importante que la propia vida?. Creo que tendremos una sensación de plenitud si aceptamos todo lo que nos viene, tal y como viene. Todo sirve para algo, todos son momentos que vivir.
Nunca lo he vivido, pero dicen que el dar a luz un niño duele, he oído que muchas mujeres sufren bastante, ya no tanto ahora, pero me imagino la situación de dar a luz hace 200 años… ¿consideraban las mujeres que valía la pena? estoy seguro de que si, por que tener un hijo es algo que te llena, que te hace feliz, aunque tuvieses que pasar por una situación muy dolorosa. El resultado era maravilloso.
La vida es así, a veces pasamos por situaciones que duelen, pero que luego dan paso a momentos de felicidad, de plenitud y que a veces no somos conscientes.
No creo que las cosas sean buenas o malas, las cosas son y ya está. Cuando llueve, podemos mojarnos, coger una pulmonía, mancharnos de barro, que se nos inunde la casa, que nuestro coche caiga a un río, pero ¿qué pasaría si no lloviese?… el mundo se acabaría, no tendríamos nada sin el agua. Por lo que podemos verla el hecho de llover como una situación que para unos es negativa, para otros positiva, pero que independientemente de como nos lo tomemos, tiene un resultado, una función. Dar la vida. Al final de todo, depende de la perspectiva y el problema es que no siempre podemos ver las cosas con la perspectiva adecuada.
Los malos momentos nos dejan huella, siempre que no los aceptamos, no los consideramos parte de nosotros, dejan huella cuando los negamos, cuando tratamos de olvidar y no nos enfrentamos al dolor, cuando no tratamos de preguntar al dolor qué es lo que nos quiere decir. Nada de lo que nos pase podemos pretender eliminarlo de nuestros registros sin aceptarlo, por que si no, esa energía queda ahí, almacenada y más tarde saldrá otra vez, como cuando no apruebas en Junio, debes volver a examinarte en Septiembre hasta que apruebas la asignatura.
Si tienes una herida infectada, no puedes taparla y tratar de olvidarte de que está ahí, por que aunque no puedas verla, sigue ahí.
El dolor siempre dice algo, siempre pretende enseñar, siempre está conectado a algo y los problemas vienen cuando tratamos de ignorarlo.
Cuando tienes hambre, sabes que tienes que comer. Cuando tienes frío, te tapas. Cuando tienes sed, bebes. Todas las experiencias de nuestra vida, han pasado para darnos algo, para enseñarnos el rumbo que debemos tomar y por eso debemos tomarlo como una señal amiga, que nos ayuda y no quedarnos con el dolor en si, recordándolo contínuamente y sintiéndonos unas víctimas de la injusticia.
Hablando de hambre, sed etc.. son cosas que solucionamos rápidamente y después de haber “escuchado ese dolor” tantas veces, ya sabemos lo que tenemos que hacer sin pensar. El problema es que cuando ese dolor o experiencia transcurre a lo largo del tiempo, nos ahogamos en el dolor en si y no entendemos el mensaje. Por lo que la mente lo traduce a sufrimiento, el sufrimiento nos convierte en víctimas, y ese pensamiento se retroalimenta contínuamente creando un bucle del que es muy difícil salir. Por que como ya he dicho, lo que pensamos, lo atraemos y si nos consideramos víctimas, eso es lo que seremos.
Los malos momentos son momentos que forman parte de la vida, aunque no podamos entenderlo. Una madre que disfruta con su bebé recién nacido, no lo hace por que su bebé sea un gran poeta, o un gran humorista, en realidad el bebé no hace nada más que estar ahí, pero para la madre es un gran momento por el simple hecho de poder disfrutar ese instante. Aunque llore, aunque no te deje dormir, aunque le tengas que estar cambiando los pañales, eres feliz por poder disfrutar de ese instante.
Cuando estás enamorado, no querrías estar con tu pareja solo en los momentos increíbles, también quieres vivir momentos normales, en lo que no pasa nada en especial (para nuestras mentes), pero vives esos instantes por que esa acumulación de instantes forman una relación, que al final es con lo que te quedas, lo que te hace sentirte pleno. Aunque muchas veces discutas, muchas veces no te guste lo que dice, pero eso a la vez forma nuestra vida. Aunque luego termines separándote, has vivido, has experimentado, has aprendido muchas cosas en el camino.
Así es la vida, llena de incontables momentos, todos importantes, hasta aquellos en los que vivimos desde el dolor…
Que bueno y siempre llegando con tus palabras…y como hay que disfrutar de cada instante por sencillo que sea,me quedo con uno de mis favoritos seguir leyendo lo que escribes…o escuchando lo que dices…o..
hola…
Alumna? no sabía que tuviese alumnos. No pretendo enseñar nada, por que el que primero que tiene que aprender de lo que escribo, soy yo. Si aplicase todo, las cosas me irían mucho mejor.
Un beso.