No puedo meditar… es que no soy capaz!!
6 Mayo, 2008 por garael
Hay muchas personas que no sienten ni sentirán en su vida la necesidad de meditar. Otras sin embargo, descubrieron las ventajas que tiene desconectar unos minutos al día, conocen la ventajas, alguna vez lo han logrado, pero luego, en su casa, en un ambiente normal, no pueden meditar. Los pensamientos se acumulan en la cabeza, cualquier excusa es buena para distraerse pensando en lo que nos pasó en el día, en lo que le haríamos al capullo que hoy nos gritó, en qué le dirías a ese cliente en concreto para hacer la venta, por que cuando se fue te diste cuenta que podías haber hecho algo más para que se decidiera. En cómo vas a hacer para pagar tus vicios con la mierda que cobraste. En todas las cosas que necesitas para ser feliz, la ropa, el solarium, la peluquería, el carnet, el coche, el viaje, los cursos, las joyas… estás atrapada, tienes que cumplir un horario, no puedes ser libre, hay que trabajar el sábado, tienes que coger el autobús para salir de ese ambiente enrarecido de la ciudad. Estás en cama, intentando meditar, pero como cojónes vas a meditar con todas las cosas en las que tienes que pensar. Todos los problemas que tienes, las preocupaciones, tanto por hacer y tu intentando meditar. Eso puede ser una pérdida de tiempo, tan sólo eres capaz con esa persona que parece un gurú, que te dice 4 palabras y ya te hipnotiza, te lleva a un estado de relajación y ahí si puedes, descubres el elixir de la meditación, del reencontrarse con uno mismo, pero luego llegas a casa…. y nada.
“yo no puedo”, “yo no se hacerlo” “yo no me lo merezco”, “eso es para personas super evolucionadas…”, “para eso necesito tener un don que no tengo…” Bla, bla, bla…
Los pensamientos crean!, todo lo que piensas, se hace realidad, viene a tu vida. Si sientes que no eres capaz… eso tendrás, si tienes que no tienes ningún Don, no lo tendrás..
Lo primero que tienes que saber, es que tú eres especial, tal y cómo eres. Mucho antes de que nacieras, se pensaba en tí, se sabía como ibas a ser y se sabía que se estaba creando una auténtica obra de arte, un ser único e irrepetible, con unas aventuras concretas que vivir, con unos dones especiales y por supuesto con la marca de casa, un espacio dentro de ti, con “llamada de emergencia” para que puedas “descolgar” cuando quieras y llamar a tu casa, al sitio de donde vienes, al sitio donde estabas antes de nacer. El problema es que a veces la línea está ocupada, está ocupada por los millones de pensamientos que tenemos en la cabeza.
Físicamente, por poner un ejemplo, el ser que quiere hacer la llamada está dentro de ti, pongamos que en el corazón, el cable de conexión, está en la coronilla (para los que dominen el argot, en el 7ºchackra), pero justo entre el corazón y la coronilla, está tu mente. ¿como vas a poder comunicarte con el exterior, si no hay sitio para pasar?…
Imagínate que estás en un pasillo de un metro de ancho, al fondo ves un tesoro con un mensaje que dice “si no me coges en 2 segundos, desaparezco..” vas corriendo hacia él, pero por el camino, te encuentras un montón de cajas llenas de pensamientos, basura, bicis estropeadas, ropa… y tropiezas y no puedes llegar. El tesoro desaparece… Eso es lo que pasa cada vez que intentas meditar, literalmente cuando meditas, estableces una comunicación, sea contigo misma, o con el universo, pero si tu mente está llena de cosas, no puedes hacer nada.
Por lo que para empezar, debes aprender a vaciar la mente. Para eso debes saber, que los pensamientos se pegan como una lapa, cuando estamos apegados a ellos, cuando los necesitamos, cuando dependemos de ellos, cuando actuamos en función a patrones de comportamiento aprendidos. Si consideras que durante esos minutos de meditación, no necesitas de nada, podrás soltarlos, no te preocupes, cuando vuelvas seguirán ahí, pero no los necesitas en ese instante. Da igual que tu mundo real esté a punto de destruirse (según tu forma de ver las cosas), el problema es cuando crees que lo que “construyes” en este mundo es tuyo y te lo vas a llevar. Es como si un niño va a una guardería y hace contrucciones con piezas de colores y luego se siente triste por que no se las puede llevar a casa. Nuestra vida es como una tarde en un jardín infantil, estamos viviendo, experimentando, construyendo, diviertíendonos, haciendo amigos, pero cuando llega la hora de irse, lo dejamos todo y nos vamos con Mamá a casa.
Cuando nacemos, salimos del vientre de nuestra madre y no traemos equipaje, todo lo que necesitamos, se nos dará. Durante años, no tenemos teléfono móvil, no tenemos coche, no tenemos trabajo, no tenemos absolutamente nada, más que vida y cosas por experimentar. Cuando un niño se cae y se hace daño, llora enloquecidamente, descarga toda la energía en ese momento, pero a los diez minutos, estará riendo y jugando otra vez. Si un niño le pega o le muerde, vuelve a llorar enloquecidamente, pero al rato se le pasará y volverá a jugar con ese niño, por que aún no entiende de odio, de venganza, no es rencoroso. Con el paso de los años, vamos aprendiendo patrones de comportamiento, conocemos refranes, “el que la hace la paga…” “ojo por ojo, diente por diente”, etc… y entonces, si nos caemos y nos hacemos daño, somos peores que los niños, estamos lamentándonos todo el día, heridos en el orgullo, hacemos muecas…. y ya no te digo si alguien literalmente nos pega, nos araña, nos muerde… eso te dará todas las licencias y permisos necesarios para declararle la guerra, para matarlo, para descargar toda tu ira y rabia sobre él, no solo en ese momento, sino a lo largo de la vida, esa persona estará en tu lista negra mientras viva. ¿qué queda del niño, que descargaba su rabia en el momento y luego se olvidaba?… Nosotros creemos que aprendemos con el tiempo, pero la verdad es que muchas veces, nos olvidamos de cosas que ya sabíamos, nos guardamos esa energía, la acumulamos, la transformamos en la mente y elaboramos un plan de ataque.
Cosas de ese tipo, son las que se pegan en la mente y nos impide poder quedarnos tranquilos. Se asocia con algo negativo el no tener memoria, pero para meditar debes olvidarte de todo, cuando meditas emprendes un viaje, y no necistas llevarte nada, es más, el hecho de tener equipaje, te impide realizar el viaje.
El sentimiento de culpabilidad suele ser un equipaje difícil de dejar, “qué mal hice”, “cuánto daño me hice” “por qué no le dije aquello que era tan importante para mi..” es más fácil perdonar a los demás que a nosotros mismos, por lo que para empezar deberías perdonarte, hacer las paces contigo misma, para tener la conciencia tranquila. Saber que todo lo que has vivido, todo lo que has hecho ha sido para un buen fín, algo que te ayudó a entender una determinada cosa y no eres ni mejor ni peor que nadie. Un universitario no se cree más listo o mejor persona que un niño en el jardín de infancia, tan sólo están en épocas de aprendizaje distintas.
Luego empiezas con cosas sencillas, que no dependen de la concentración, son cosas mecánicas, como respirar siendo consciente. Coges aire y llenas tu cuerpo todo lo que seas capaz, sientes como entra el aire, como tu cuerpo se va llenando poco a poco. Cuando expulsas el aire, hazlo con fuerza e imagínate que el aire que expulsas sale fuera de casa. Cuando vuelves a coger aire, piensa en que estás respirando energía, luz, cosas positivas y cuando lo expulsas, que eliminas el estrés, la ansiedad, los miedos. Tienes que hacer eso un mínimo de tres o cuatro veces para ir sintonizando. Si no eres capaz de concentrarte, sigue haciéndolo, sintiendo como tu barriga se va hinchando y deshinchando, como tus brazos se van relajando poco a poco, luego tus piernas, el cuello, la espalda, siente como tu cuerpo cada vez pesa más. Así estás ejercitando tu atención. Eres como un deportista, tienes que ir entrenando poco a poco, te estás preparando, no puedes correr un maratón hoy, tienes que entrenar los músculos, para meditar, tienes que entrenar la atención.
Cuando sientes que estás más tranquila, más relajada, que tu abdomen está relajado, no tienes músculos en tensión, puedes dirigirte a aquello en lo que crees, o a tu ser interior, pidiéndole ayuda, pero lo más importante es que creas en ello. Que sientas como si vas a un restaurante y pides un plato. Cuando pides, no te estás preguntando si el camarero vendrá con el plato o no, lo pides y sabes que vendrá. Cuando pides en la meditación que te ayuden, lo harán. El problema es que la ayuda no siempre viene de la forma que nosotros queremos, o en el momento que lo queremos, si no más bien, cuando lo necesitamos. Tienes que hacer las cosas de la forma que a ti te gusten, te llenen y no tanto por como lo aprendimos. Un guía siempre se comunicará de la forma que nosotros disfrutemos y nos identifiquemos. Si tienes en tu cabeza mucha información religiosa, formas de rezar, oraciones con las que ya no te sientes identificado, no las utilices, por que no sirven para nada. Las oraciones, eran una fórmula aprendida, para que todos pudieran rezar, sin tener que improvisar, pero nadie está esperando de ti que utilices palabras majestuosas ni te tires en el suelo en señal de obediencia. Los guías son seres amigos, seres que te protegen y te cuidan, que te admiran por el simple hecho de estar viviendo esta experiencia en este mundo. Te consideran un guerrero, un valiente. Da igual a quien te dirijas, no vas a ser menos respetuosa por hablarle a un guía y no hablarle a Dios.. esa forma de pensar es humana. En ese lugar no existe la envidia, no existen las formas, no existen los jefes, todo es la misma energía, incluso tú estás hecha de la misma energía, aunque aún no lo sepas.
Es como si quieres probar un vaso de agua, lo echas de la botella en el vaso y la pruebas. Cuando lo haces, no te preguntas si la de la botella sabrá mejor o peor, por que sabes que es la misma agua. La energía de la que estamos hechos, es la misma para todos, para ti, para mi, para un árbol, para un guia, para Dios, solo que los envases son distintos, es decir el nivel de consciencia. Unos están más presentes que otros, estamos en diferentes planos de existencia, pero todos somos lo mismo.
Si una madre, está en el parque con su hijo y alguien se le acerca y le dice a su hijo, que bonito es, que guapo, la madre, sonríe y no siente envidia de su hijo, por que considera el halago como algo suyo, como algo propio, siente como si se lo dijeran a ella, por que su hijo es ella, está hecho de si misma. Cuando meditas da igual a quien te dirijas, como si quieres dirigirte a ti misma, lo estás haciendo a la misma energía.
Cuando conectas el cargador del móvil, te da igual en que enchufe lo pongas y da igual lo que conectes, el enchufe te va dar la corriente y no te va a preguntar para quien es. Cuando nos conectamos, recibimos la energía, nos llega, no tenemos que pedirle para que es. Pero para eso tenemos que “enchufarnos”.
Retomando la meditación, lo importante es relajarse y saber qué es lo que estás haciendo, saber que estás conectándote a una fuente de energía inagotable, que es la misma energía de la que estás hecha. Es como el surtidor de gasolina, cuando estamos en reserva, metemos la manguera y llenamos el depósito. Nosotros consumimos energía y a veces se nos gasta. Normalmente se recarga sola, pero cuando nuestra mente está llena de cosas, de miedos, de rabia, de ira, de culpa, esa energía no puede llegar sola y tenemos que ir al mecánico. (al psicólogo, al terapeuta, etc..).
Por lo que si te relajas, la energía llega. No necesitas estirarte, ni subir la cabeza para estar más cerca del cielo, no necesitas apretar los dientes, ni gritar, llega sola, estés donde estés, aunque esté debajo de la cama, también te llega, lo unico que necesitas es abrir el depósito y eso se consigue creyendo en esa energía, pidiéndolo y sobre todo, relajándote.
Hay mil formas de hacerlo, yo por ejemplo, me imagino que cuando tengo los ojos cerrados, lo que estoy viendo es un telón cerrado, siento que mi vida, está detrás de ese telón, es decir, solo si abro los ojos, abro el telón. Por lo que con los ojos cerrados, estoy detrás del telón, no puedo ver mi vida, cualquier cosa que esté relacionada con el ser humano, con la mente, con los miedos, estrés, prejuicios, culpabilidad, todo, absolutamente todo, está al otro lado del telón, pero tú, estás detrás, ahí estás tú, tu ser interno, a solas y detrás de tí, está el océano de energía que nos rodea, pero no hay nada relacionado con tu vida como humano. Por lo que no hay nada de lo que preocuparse, cuando abras los ojos, ahí estará todo otra vez, pero mientras los tengas cerrados, nada de eso existe.
Puedes imaginarte todo lo que has sido en tu vida, la niña en el colegio, la niña macarra, la niña feliz, la niña triste, la astronauta, lo que quieras, a lo largo de tu vida has ido representando varios papeles, pero a la vez que estás imaginando todos esos papeles, piensa en quien está viendo esas escenas… ese es tu ser auténtico, el que ve por encima del tiempo y de las experiencias. Da igual que hoy seas el jefe del planeta, o el que recoge la basura, detrás de esos personajes, existes tu, tu auténtico yo. Ese yo, es el que medita, no la dependienta de la tienda, ni la funcionaria, ni el militar, medita un ser que en este mundo representa distintos personajes a lo largo de su existencia y cuando meditas nada de eso existe, no tienes ningun vestido, ningún antifaz, nigún personaje, el que medita ERES TÚ, el auténtico.
Imaginate que te disfrazas de indio en carnavales, vas por las calles gritando, tapándote la boca para imitar a un indio, llevas plumas y vas pintado, hasta dices “soy Toro Sentado”, pero cuando pasa ese día y llegas a casa, te quitas el disfraz y sigues con tu vida. No sigues haciendo el indio. Cuando meditas, dejas todos los personajes que representas en la vida, te quitas todas las caretas y vuelves a tu auténtico yo. Esta vida es un carnaval, que dura toda la vida, siempre estás disfrazado de algo. Tan solo puedes quitarte ese disfraz cuando meditas, cuando te reúnes contigo misma, ahí está viviendo en tu auténtica esencia.
Imagínate que tu vida es una película, cuando suena el teléfono, o quieres ir al baño, le das al pause y la película espera por ti, cuando vuelves sigues sucediendo. Así es la vida, nada que no puedas dejar unos minutos al día, no eres el pilar más importante de este mundo, nada se para si tú no estás, todo seguirá siendo exactamente igual.
El hecho de que tu puedas cerrar el telón y quedarte a solas es tan fácil como ir a una tienda, ir al probador, cerrar la puerta y cambiarte la ropa. Solo necesitas creer que puedes hacerlo, que es fácil y que lo necesitas. Cualquier otra cosa, es una distorsión. De la misma manera que hay personas que se mueren del miedo si ven una araña o una serpiente. Personas que tienen vértigo o como yo, que si veo el poliespán se me pone la piel de gallina.
Tú eres totalmente capaz de meditar, esa es la marca de identidad de todos los que habitamos este mundo, igual que todos tenemos ombligo (todos menos Kylie Xy). Lo único que impide meditar es la mente y cualquier cosa que tengas en la mente, la has puesto tú, no venías con ella “de fábrica”.
Cuando te eches a meditar, siente que no hay nada que tengas que hacer, que nada te pide tu atención, no hay nada que no pueda esperar. Tu te mereces un tiempo para ti. Si sientes calor, el edredón te pesa, te duele el pecho, la barriga, te entran ganas de fumar, de ir al baño, tu mente está trabajando, aún no has conseguido sintonizar. Estás intentando echar gasolina, pero no le has abierto el depósito al de la gasolinera. Estás intentando comer sin abrir la boca. Vuelve a respirar profundo, no tengas prisa, tienes toda una vida para hacerlo. Siente como cuando expulsas el aire, todos esos pensamientos se van, fuera de casa y que cuando inspiras te llega la energía, hazlo las veces que lo necesites y tu cuerpo se va relajando poco a poco hasta que estés conectado.
A veces ayuda imaginarte como estás en un paisáje que te gusta, viendo cada pequeño detalle, o como estás con una persona con la que te sientes cómoda. Qué haces algo que te gusta, volar, tirarte de un avión, que estás en medio de la jungla, sin nada en kilómetros a tu alrededor, etc.. y poco a poco sentirás como tu mente empieza a volar, como empiezas a sentir cosas, lo importante es que te dejes llevar, que te lo pases bien. Cuando echas gasolina, puedes utilizar ese tiempo para leer una revista, para ver un video en el movil o escuchar una canción, no necesitas estar concentrada en el repostaje. Cuando estás meditando, imaginandote cosas agradables, viajando, hablando con guias, imaginándote lo que sea, estás recargando. Es como la musiquita que te ponen en telefónica mientras no te atienden. NUNCA PIENSES QUE AQUELLO EN LO QUE ESTÁS PENSANDO ES UNA TONTERÍA, por que eso está existiendo en ti, eso está pasando de verdad, solo que no se está produciendo en el mundo que tu conoces, pero está pasando en otro plano de existencia distinto al que conocemos.
Cuando sueñas, lo que vives está pasando de verdad, estás en otro plano, pero existe, aunque lo que nos pasa, no podemos tomárnoslo al pie de la letra, por que es un mundo que funciona diferente. Si podemos interpretarlo estupendo, pero si no, no pasa nada.
Es fácil llegar ahí, pero si no se llega no pasa nada, lo importante es el camino. No esperes escuchar una voz que se escuche en la habitación, ni que la habitación se llene de luces de colores, no esperes un mensaje que te dicte lo que tienes que hacer… todo es muy sútil, pequeñas intuiciones, pequeños pensamientos, de repente nos sentimos seguros, vemos las cosas más claras, tenemos ganas de reírnos, o sencillamente estamos a gusto, disfrutando del momento.
Lo boicoteadores más grandes del mundo, somos nosotros mismos, Todo existe si lo deseamos, nada existe si no creemos en ello. Nadie es inferior, tan sólo es inferior tu forma de verte ante los demás. Todos podemos meditar, todos podemos volver a casa cuando queremos.
Que triste sería que un padre, le diga a su hijo, sal a pasear al bosque y que luego le cierre la puerta de casa y no lo deje entrar nunca más. Puede que el hijo, coja una mochila y la llene de piedras y no se pueda mover, que no pueda llegar tan rápido como sus hermanos, puede que el hijo, se pare a jugar con las ranas o coger flores, pero la casa está ahí, para cuando quiera volver.
La felicidad no necesitas buscarla, ya está dentro de ti, tan sólo debes profundizar en ti y ahí está esperándote.
Imagínate la costa de un país africano, muy pobre, la gente se está muriendo de hambre. Justo en la costa, está hundido un barco, lleno de tesoros, pero ellos no lo saben. Pero ese tesoro les perteneces, está esperándolos. Tu felicidad está ahí, esperándote a que la encuentres. Si ahora mismo piensas en algo terrible, tu cuerpo reaccionará y te sentirás triste. Si piensas el algo que te haga muy feliz, tu cuerpo se comportorá de un modo alegre. Si piensas que eres feliz, automaticamente serás feliz.
Dedicado a los que se quejan por no poder meditar.
si puedo,me lo merezco y se hacerlo..gracias por recordarnos q somos.A veces el ruido de fuera desorienta,es como si estubieras en un barco,sabes q tienes q llegar a tierra pero no te dan llegado las coordenadas…sabes q ese tiempo a la deriva es bueno pero te gustaria saber mas.Gracias.