Siempre me gustó al expresión de “alta mar”, más o menos recuerdo el cómo aprendí esa expresión. Lo había escuchado en algún sitio y le preguntaba a mi madre que era “alta mar”, ella me decía más o menos que es cuando un barco está en medio del mar y vea hacia donde vea, solo puede ver agua, que no puede ver tierra. Que está en el medio de todo….
Siempre conservé esa explicación, pues me satisfacía y me gustaba… y de alguna forma, así me siento hoy, en el alta mar de mi interior, perdido en la mitad de todo, sin ver nada más alrededor, pero aún así disfrutando del buen día….
Esto me hace pensar en los grandes trayectos que realizamos espiritualmente, de un lugar a otro. Los grandes movimientos de energía que experimentamos en nuestro interior. Son “viajes” tan largos, que hay días, semanas, meses, que estás ” en alta mar”, en medio de la nada, sin saber hacia donde tirar… pero que finalmente llegas a un destino, a una conclusión. Ese día sonríes, sientes el corazón latir, te invade una gran paz y alegría, compartes tus emociones con los demás y consideras que estás evolucionando en tu camino.
La verdad es que empecé a escribir este comentario, sin tener ni idea de lo que iba a poner, le di a “new post” y me quedé un rato pensando que título poner, hasta que se me ocurrió este. Luego se me fueron ocurriendo las cosas que poner para rellenar, pues lo escribo a modo de auto terapia, algo rapido para soltar, desprender un poco de energía e irme a dormir…
Cuando estoy “en alta mar”, me gusta sentirme como cuando se te duerme una pierna… no puedes moverte, por que si te mueves te duele, entonces te quedas inmovil, medio riéndote, esperando a que pase…. me gusta ver así la vida, estas etapas. Quedarte quieto, observando a tu alrededor, con una sonrisa en la boca, disfrutando de la naturaleza, de tu gente y viendo como los miedos llegan a ti y los tratas como si fuesen leones olisqueándote y sabes que si te haces el muerto, pasarán de largo….
Es una sensación increíble, el decidir hacer un “día parentesis”, en el que no haces nada y decides que nada te afectará hasta el día siguiente, no dejarás atormentarte por tus miedos. Pero lo gracioso, es que si al día siguiente, haces lo mismo, ves como la vida va pasando y nada te afecta. Pasan las semanas, pasan los meses y te sientes igual. Miras hacia atrás y te das cuenta de lo mucho que has vivido, de la cantidad de experiencias que has tenido y que cada día que renuncias a tener miedo, vives lo mismo y con más paz interior…
Hoy decido disfrutar de este feliz estado de altar mar. No se que hacer, no se a donde ir, no se que rumbo tomar. Tengo sueños, ilusiones, deseos, esperanzas, pero para tomar algo, debes dejar otra cosa… a veces tomar elecciones no es fácil y cuando más lo necesitas, se presenta otra gran lección que tomar. Pides consuelo, pides ayuda, pero son momentos donde tienes que hacer un esfuerzo por escuchar a tu corazón….
El día se acabó, pliego las velas, no hay ninguna roca con la que pueda chocar y dejo que el viento me lleve hacia donde crea oportuno. Me confabulo con su energía, me alío al poder de la causalidad sabiendo que pase lo que pase, será perfecto…