Hoy se más sobre la abuela, ahora entiendo que todas las plantas tienen un espíritu y el espíritu de la abuela, es sanador, curativo, se encarga de guiarme en un viaje de curación, autoconocimiento y de reconexión con el espíritu.
La experiencia del 28 de Junio de 2008 fue impresionante. Tras ingerir la abuela, pasamos un rato hablando hasta que los efectos empezaron a ser evidentes, bostezos, cambios en la vista, ligeras presiones en la cabeza y ya la música empezó a recobrar otra dimensión, ya el cuerpo necesitaba cerrar los ojos, tumbarse y empezaba un viaje hacia lo desconocido. Empecé a reir con muchas ganas, me sentía feliz. Sentía amor por todo y me reía mucho.
Rapidamente, la realidad se transformó y empezó a fluir la información hacia mi, de una forma tremendamente incómoda, recibía mucho más de lo que mi cuerpo podía digerir, era como una sobresaturación de imágenes, sonidos, luces y me di cuenta lo pequeño que era, lo diminuto que era mi cuerpo y lo limitado que soy. Empecé a alucinar, teniendo por momentos sensaciones agradables, pero rapidamente volvía la sensación de no poder soportar tanta información, me mareaba, todo daba vueltas, ya no podía distinguir de donde venían los sonidos, por que no los percibía a través de los oídos, si no que entraban literalmente en el cuerpo por todas partes y yo mismo formaba parte del sonido. Según iba pasando el tiempo, se apoderó de mi un gran sentimiento de claustrofobia, tenía ganas de salir, de irme, de quitarme todas esas sensaciones de la cabeza. Tenía la sensación de que era una mala borrachera, un mal coloque y sentia mi cuerpo contaminado. Me repetía quien coño me había mandado meterme en tremendo fregado, que por que me empeñaba en contaminarme, que lo que yo creía que era algo super especial, al final era un droga alucinógena que me hacía sentir mal y sentía que mi cuerpo no estaba preparado para recibir nada artifcial que me haga cambiar. Me sentia desesperado por que no sabía donde meterme, quería irme a mi casa, a pasar el mal rato y estaba intentando pensar que podía hacer para “solucionar este problema”, me di cuenta de lo mal que lo pasaba cuando no puedo controlar una situación, cuando se escapa a mis manos y ya de repente entendí lo que me habia dicho el maestro, ” te enfrentarás a tus miedos, abrázalos, recíbelos y se irán….”
Entonces me di cuenta que estaba viendo mis miedos frente a mi, la sensación de claustrofobia, el sentir estar en una situación insoportable y tener ganas de mandar todo a la mierda. Saber que necesito tener todo controlado, pues aunque me engañe diciendo que me gusta la improvisación, en realidad mi mente no la acepta y necesita tener todo programado con mucha antelación, para saber que ando sobre seguro, por lo que tan pronto empecé a entenderlo, mi cuerpo necesitaba exalar muy fuerte, soltar toda esa enegía, como si estuviese superando una gran depresión, por lo que mi cuerpo no era capaz de exalar toda la energía que necesitaba y pronto aparecieron las ganas de vomitar. Me levanté y fui al baño y allí estuve un rato bastante mal, desorientado, vomitando, hasta que ya mi cuerpo empezó a estar bien otra vez. Volví a la sala, con los demás y me volví a acostar, empezando a sentir de nuevo la paz, la tranquilidad, la calma. Ya vi que el tiempo no existe, miré el reloj, habían pasado casi 2 horas y mi sensación era de tan solo unos pocos minutos. Empecé a sentir, lo que es el tiempo, que tan solo es una ilusión de nuestras mentes, una condición para poder vivir en esta realidad, donde todo es lineal, donde las cosas suceden con un orden, que el presente, el pasado y el futuro, tan solo son formas de identificar una misma realidad. Supe que no puedo tratar de interferir en el tiempo, deseando que las cosas pasen o lleguen a mi antojo, que tengo que existir en el presente sin preocupaciones, sin deseos de cambiar nada, vivirlo y ya está. Sentí que cualquier momento vivido, cualquier instante, es único e irrepetible, que no puedo pretender saltarme nada y que incluso las malas experiencias (según mi mente), las debo vivir con ilusión, con amor, con paciencia, sin claustrofobia, sin ganas de salir, da igual estar aquí, o en otra dimensión, estoy existiendo y ese es un gran don, un gran regalo.
A partir de ahí, ya sentía que la información que me llegaba era más soportable y empecé a disfrutar enormemente de la experiencia, sintiendo una realidad muy alejada a esta terrenal. Yo formaba parte de la música, era una partícula que giraba con la música y me identifiqué, sintiendo la más profunda admiración por las expresiones de todas las almas en forma de música. Sentí la emoción que le imprime un artista a su música y me emocioné, empecé a llorar de la emoción, por tan profundo y puro sentimiento, sentí lo que sentían millones de almas cuando creaban una obra. Vi la música sinfónica, como el mayor regalo que podía recibir el mundo, lo sentí como una bendición del cielo y sentí mucha tristeza por no poder apreciarla normalmente, en mi densidad, en mi humanidad. Sentí tristeza por que no todos pudiesen disfrutar de tan tremendo amor al escuchar estos sonidos. Pronto empecé a ver la música, como prismas de colores, figuras y sabía que esas imágenes eran la música. Ya no solo escuchaba ni solo era la música, si no que podía verla físicamente por lo que la emoción por sentir algo que jamás había sentido, era indescriptible. No podía procesar ni razonar tanta emoción, era un sentimiento en el alma, en el espíritu, en una consciencia superior, mucho más allá de la mente humana, era amor en estado puro, algo que no puedo explicar con las palabras aprendidas en este plano.
Pude sentir la emoción de la creatividad, lo que sentían los músicos, los pintores, cualquier artista, sentí todas las emociones que ponían en sus creaciones y sentí una gran emoción, un gran amor y también pena por que no todo el mundo pueda disfrutar de tan gran regalo a la humanidad. Sentí lo limitada que era nuestra frecuencia, nuestra existencia y que nuestra limitación nos impedía ver la auténtica magia de la existencia, el auténtico amor que hay en cada pequeña cosa, en cada pequeño detalle.
Supe que en este plano, creábamos subfrecuencias para relacionarnos entre nosotros. Me vino la imagen de un diskjockey pinchando música electrónica, a mi no me gustaba mucho, pero me llamaba la atención que él estaba muy emocionando, cantando, moviendo su cuerpo, haciendo gestos con la cara. Supe, que el si estaba vibrando y sintiendo algo intenso con esa música. A su lado había muchas personas bailando de la misma forma, con la misma intensidad, con la misma emoción y me di cuenta que entre nosotros, nos relacionamos, creamos subfrecuencias para poder transmitir emociones a través de distintas formas. Por lo que comprendí, los ambientes culturales, del arte, la literatura, la pintura, el teatro, todo tipo de músicas. contemple con gran respto cualquier tipo de creación, pues supe que ahí van impresas todo tipo de emociones que imprime el alma y que son con el ánimo de poder canalizar esas emociones a este plano, por lo que en el fondo es amor puro, sincero, intentando ser transmitido a los demás. Ahora veo con gran respeto cualquier cosa a la que alguien dedique su tiempo y su ilusión, pues se que aunque no pueda apreciarlo, ahí está su creatividad, por lo tanto su divinidad. Se que si puedo volver a sentir la inmensidad de su emoción, estallaría de alegría al ver el amor que quiere transmitir a este mundo.
Sentí todo el amor que sentimos antes de nacer, la ilusión con la que venimos a este mundo, sentí a mi YO superior, a mi gran espíritu, sentí la emoción de decidir venir a este mundo, pero luego sentí la densidad, la limitación, el no poder plasmar mi creatividad aquí en este plano, sentí la importancia de que los demás abran sus corazones para poder recibir la frecuencia de lo espiritual, sentí lo desconectados que estamos de la fuente. Senti la soledad de mi ser aquí, los cientos de vidas a lo largo de mi existencia y que sólo me sentí, cuánto sufrí, y sentia un gran dolor en mi corazón, en mi alma, muchas ganas de llorar. La música me desgarraba por dentro, estaba viendo la película de mi existencia, con una banda sonora inimaginable, reviví varias vidas, artesano, herrero, indio, sanador, curandero, caminante… sentí las emociones de esas vidas, lo que hacía, acompañado por la música, que me envolvía y no podía parar de llorar de la emoción. La música era como haber descubierto la forma de canalizar mis emociones, era como una radiografía del alma, donde escuchándola, podía identificar lo que sentia la humanidad. Fue como descubrir los mensajes ocultos de la música, donde no eran solo sonidos, sino emociones muy intensas, que nunca había podido contemplar y que ahora, pudiendo procesar toda esa información escondida en la música, todos esos sentimientos, no podía procesar tanta ilusión, tanta emoción, tanta alegría y tanto sufrimiento a la vez. Continuamente exalaba, suspiraba, y sabía que con ello desprendía de mi esas emociones tantos miles de años atrapadas, sentía que mi alma se estaba curando, que mi cuerpo físico cada vez pesaba menos, que se desprendían energías enjauladas, suspiraba y suspiraba, cada suspiro era una emoción, una vida, un bloqueo. Cuántas emociones acumuladas, cuantas cosas tenía que liberar, recuerdos, sufrimientos, emociones, todo salía a través de los suspiros, de las lágrimas de emoción. Vi quien era en verdad, qué vieja era mi alma, cuántas vidas habia vivido, cuántas emociones sentido, cuánto habia sufrido, recordé otra vez mi vida de indio, vi a mi mujer y a mi hija, les dije que las amaba y que entendía la existencia, pero ya no lo veía con odio, por su pérdida, sino que lo veía con amor, por que lo entendía.
Seguí sintiendo emociones de mis vidas un buen rato, de esta también, donde sabia que muchos de mis males, de mis miedos, de mis preocupaciones venían del sentimiento de desconexión con El Gran Espíritu. Sentí la soledad al no tenerlo presente cada día, sentí todo el tiempo que había vivido desconectado y recordé el gran sufrimiento que eso produce. El grandísimo sentimiento de soledad en este mundo, por muchas personas que tuviese aquí a mi lado, por mucho amor que sintiese de las personas, nada es comparable con el amor de sentirte contectado a la fuente, nada puede sustituir el amor del espíritu. Sin eso, esta vida es como una cárcel, es como estar herido en el suelo, en un noche en un sitio desconocido totalmente solo, sin nadie que te pueda ayudar. Entendí por qué muchos desean irse de esta vida, por qué quieren morirse, por qué quieren drogarse, por qué necesitan evadirse de esta realidad, por que no pueden soportar esta soledad.
Luego sentí la emoción de un Irlandés, un gran hombre, no identifiqué si era yo, o simplemente conectaba con él. Tenía un inmenso amor en su interior, una gran emoción y un gran deseo de transmitir ese amor a los demás. Tenía un bar, de madera, y ponía fuera una mesa con jarras de cerveza, para invitar al que pasara por allí, para él, esa era la forma de dar el amor a los demás. En esas jarras iba todo su amor, concentrado en forma líquida. El estallaba de júbilo, de emoción, se moría de ganas por que los demás probaran su cerveza, y hacía un esfuerzo en regalarla, pero sentia que tenía que dar todo su amor a los demás, pero los demás no podían apreciar ese gesto, no lo valoraban y sentí la gran frustración de un alma de amor que no puede expresarse en este plano, que no consigue transmitir su amor en esta frecuencia. Sentí el sentimiento de imposibilidad, de impotencia al querer transmitir algo y no poder hacerlo. El no poder encontrar una forma de canalizar todo el amor en este plano y sentí mucha tristeza, mucho dolor. Me emocioné al sentir que este hombre no podía expresar su amor aquí. La música envolvía este sentimiento de una forma alucinante, de colores, de imágenes, de figuras. La realidad de estas imágenes era como la vida misma, podía describir cada detalle de la situación.
Hubo un momento donde sentí literalmente como el brazo derecho se despegaba de mi cuerpo, es como si me quitaran algo físicamente, que me produjo relax, tranquilidad, limpieza. Fue como quitarse una losa que tenía pegada, que tuve que abrir los ojos para comprobar que mi brazo seguía ahí. Me hizo reír mucho, la situación, el haber dudado por un momento si mi brazo había desaparecido. Cuando vi que estaba el brazo, estuve un buen rato soltando carcajadas, sorprendido por el relax que sentia en esa zona. Ahora comprendo, toda la energía que se liberó en esa zona, todo el sufrimiento de habérme roto el brazo tantas veces, todos los complejos de pequeño, todas las veces que evite poner camisa corta, una infinidad de energías atrapadas, se liberaron. De despegaron de mi todas juntas a la vez y la sensación de alivio fue impresionante. Solo por esa sensación ya valió la pena la experiencia, me quité un gra peso de encima, comprendí que la abuela me estaba curando, me estaba liberando, y lloré de emoción. Senti una gran gratitud, hacia todo, hacia Dios, sentia un amor por todo, por todos los que estaban en la sala, tenía ganas de decirles que los quería, que los amaba, abrazarlos…
Abrí los ojos y vi a Mar, José Luis e Inma, los veía como desde arriba, metidos en su experiencia, yo estaba desbordando amor. Me llamó la atención que cada vez que veía a José Luis, el abría los ojos y me miraba. Yo estaba tan contento que me partia de la risa viendole y le hacía gestos con el pulgar de que todo iba bien, el se reía y cerraba los ojos para seguir en su experiencia, tenía ganas de levantarme e ir a abrazarlo, pero no me creía muy capaz de levantarme, por lo que solo le levantaba la mano para saludarlo.
Comencé a pensar sobre ellos, cuánto amor sentía por ellos y por todos, de repente me vino un mensaje de una señora mayor, rubia, con el pelo rizo, 1,67 gordita, que me dijo que amaba a José Luis, que habia estado con él hasta ahora, pero que ya lo veía bien y que se tenía que ir, Me dijo que era como un niño grande, que tenía mucho amor en su corazón, etc… Vi a la señora, como si estuviese de verdad, vi sus coloretes en la cara, sus gafas grandes, su sonrisa, escuché su voz, su acento…. Después de la experiencia cuando se lo dije a José Luis, resultó ser que estaba describiendo a su madre, que falleción hace dos años, por lo que él y su mujer se emocionaron bastante.
También estuve un rato sintiendo la vida de Inma, era como si alguien me estuviese hablando de ella, me decían como era, lo que sentia, aunque luego yo empecé a sentir como si fuese ella. Vi que no tenía mucho que aprender, pues ella habia venido a ayudar, a acompañar, a guiar, ya había descubierto su don y con él vivía aquí, en este plano y estuve un buen rato sintiendo cosas sobre ella. Hasta que de repente me decían que cuidado con su barriga, que iba a tener una marca y como no me cuadraba eso, me di cuenta de que estaba como en un plató de televisión y que cuando miré hacia atrás, entre bastidores, había un hombre con un hábito negro y con una capucha, riéndose, y me di cuenta que él estaba metiendo esos miedos en la vida de Inma. Luego me imaginé que la vida de Inma, era como que estaba detrás de una compuerta como la de los submarinos, con una rueda para cerrar la compuerta, entonces, cogí aire y me imaginé que recibía todo el amor del mundo y soplaba en “el mundo de Inma” y cerraba la puerta, dejándola a ella en su mundo con todo el amor, ya sin miedos. Luego cogía al hombre de la capucha, y le daba una colleja, y lo empujaba, dándole una patada en el culo, dicíendole como si hubiese cogido a un niño haciendo una gamberrada, que aquí todos vivíamos en la luz y que solo queríamos amor, que no necesitábamos miedos, que si querían alimentarse del miedo, se fuera a otra parte. Sentia como si fuese un Mosquito y que tenía que sacarlo de allí.
Luego vi a Mar y me di cuenta de cómo la quería, de todos los prejuicios, todas las cosas que habían pasado que me impedián verla tal cual era, empecé a suspirar mucho, soltando toda esa energía y pude verla a ella en esencia, que era como una compañera de viaje, que había evolucionado mucho en los últimos tiempos. Vi todo lo que había cambiado y senti admiración por todo el viaje que llevaba. La vi como una fiel compañera de viaje, amiga y empezaba a sentir que tenía que decírselo, la veía y me reía y estuve así un rato, hasta que me di cuenta que era lo que hago siempre con todo el mundo, pensar, reflexionar y no hacer nada, por lo que decidí no hacer lo mismo y se lo dije, aunque luego me acerqué para volver a decírselo.
Seguí sintiendo cosas, la sensación era de bienestar, de felicidad, ya me estaba acostubrando a la frecuencia, por lo que podía entender y ver las cosas, podía dosificar. Podía abrir y cerrar los ojos y ver loq ue pasaba, lo que sentia. Cuando cerraba los ojos, era como al instante empezar a soñar, a ver imágenes, colores, sonidos, prismas. La música era la nota dominante de la experiencia, era la que marcaba las etapas, podía hacerte reir o sentir pena en unos segundos.
Sentí ganas de escribir, me levanté y anoté los mensajes para José Luis e Inma, era como estar escribiendo en el aire, no notaba ninguna fricción del boli con el papel, ni hacia esfuerzo con la mano, iba sola. Supe que tenía que hacerle caso a los mensajes de los guías, a esas palabras que escucho en pensamientos, supe que esos son auténticos mensajes, que debo darles importancia, que esa es la respuesta a lo que pido, que tan solo tengo que subir un poco la frecuencia y que están ahí.
Sentí que este estado en el que estaba, no era un sitio alejado, que existía al mismo tiempo que yo, tan sólo una frecuencia un poquito por encima, que podía conectar con ella siempre que quisiese, sabía que podía hacerlo a través de la música, sin tomar nada. Sentía un gran agradecimiento hacia mis guías, sentía la posibilidad real de comunicarme con ellos, sabía que podía canalizarles, escucharles, sabía que tenía el don para comunicarme en esas frecuencias, que tan solo debía darle importancia a las palabras en mi mente. Que muchas veces son mensajes que no valoro.
Todo el rato escuchaba. TODO ESTÁ BIEN, TODO ESTÁ BIEN. Vivía varias experiencias, y luego TODO ESTÁ BIEN. me venía muchas veces, el ” DEJA DE SER UN INVERNADERO, NO HAGAS MÁS EL EFECTO INVERNADERO” y sabía que estaba dejando entrar mucha luz en mi cuerpo, pero que no la dejaba salir, y eso me saturaba, me bloqueaba, por lo que sabía que tenía que soltar todo lo que me llegaba, lo bueno y lo malo y a través de la respiración era una buena forma. Supe que lo que suelto, no lo pierdo, que era el miedo que tenía, si no que todo pasa a formar parte de los archivos comunes de la humanidad, para que todos puedan acceder a ello. Sabía que tenía que vivir y soltar, vivir y soltar, lo bueno y lo malo, sentir la emoción y liberarla, que mi cuerpo es muy pero que muy pequeño y no puede soportar tanta luz.
Cada vez que pensaba en algo físico, me venía la imagen de un enano diminuto, que era yo. YO me sentía que era como un ente sin cuerpo, muy espiritual, con una sensación de poder, de dominio, de paz, de tranquilidad, de no tiempo. Y que mi cuerpo era una cosa muy pequeña, en la que me metía para vivir una experiencia. Sentia insignificante todo lo relacionado con mi vida y comprendí lo ilógico que era tomarse esta vida tan en serio. Que veía como un mundo lo que me pasaba en esta vida, pero que todas esas cosas, transcurrían en un espacio que visto desde fuera, era como un granito de arena, me veía como una hormiga en un vaso de agua, sintiendo que estaba en la inmensidad del océano. Supe que los problemas que tenía en esta vida, tan solo debía vivirlos, experimentarlos, pero no preocuparme, por que visto con otra perspectiva, tan solo son experiencias y no son problemas, es algo muy pequeño como para preocuparse por ello. Tan solo es que mi cuerpo físico, se mete en esta frecuencia de tal manera, que lo ve como la totalidad, como la inmensidad y que tan solo es una ilusión, que en realidad todo está en mi mente, por que no puedo ver más, no puedo percibir más, pero que la realidad es que estoy en medio de la existencia, existiendo, en algo mucho más grande de lo que puedo imaginar. Y ahí estuve en la experiencia, así lo sentí, por lo que se que ahora la importancia de mi vida es muy relativa.
Recuerdo verme hablando por teléfono, los problemas y preocupaciones que “resolvía a través del teléfono”, sintiendo que solo yo podía solucionarlos, que los demás me pedían ayuda, por que no sabían solucionar el problema, pero me veía diminuto, y me causaba mucha risa verme así, por que sabia que me estaba tomando demasiado en serio las cosas, que el personaje que representaba en esta vida, se había apoderado de mi, que me dominaba, que me identificaba con el cuerpo, con lo físico, con el actor y que yo en esencia, estaba por encima de todo eso.
Me vino que la libertad, era vivir sin pensar en el tiempo, sin pensar en que quiero que las cosas pasen o no pasen, olvidarme del tiempo y tan solo existir, pensar en el presente, en el día en el que estoy y no tratar de imaginar como será el mañana, pues eso aún no existe y aún está por llegar. Por lo que ya bastante tengo con vivir el ahora.
Me sentí increíblemente afortunado, no podía para de agradecer todas las oportunidades que se me daban, me sentía muy privilegiado, por permitirme ver, permitirme escuchar, sentir, por poder experimentar la realidad desde esta perspectiva. Eso me hacía llorar continuamente, por que me hacía sentir lo mal que lo había pasado tanto tiempo desconectado de la fuente, me sentía un gran guerrero, un valiente. Dejé por un lado la modestia, la humildad y me amé a mi mismo, consciente de lo grande que era, de lo valioso que era, de la gran valentía que había tenido en decidir experimentar una experiencia tan dolorosa, supe que era un trabajador de la luz, con todas las palabras. Me sentí inmensamente feliz, por poder encajar todo esto en mi vida, el tener esta perspectiva de primera mano, sin creencias de ningún tipo, ahora lo viví y lo sentí y eso es sagrado.
Ya poco a poco iba sintiendome normal, en un estado de conciencia normal, aunque mi mente era mucho más ágil, pasaban muchos pensamientos velozmente, estaba contento, feliz, sonriente, seguro, confiado. Me daba quizás un poco de pena, haber vuelto a esta realidad, pues allí se estaba en el cielo, en el espíritu y volver a esta densidad era un poco duro, pero como entendí la ilusión del tiempo, supe que en el próximo instante estaré allí de vuelta y que ahora debo abrazar esta vida con amor, con entrega, con ilusión, con confianza. Debo agradecer por poder estar aquí, pues dentro de nada, ya no estaré aquí y tendré ganas de volver a esta realidad, por lo que ya no quiero preocuparme por mi casa, ahora quiero vivir al máximo esta vida, esta gran experiencia, con la seguridad que me da, saber de donde vengo, quien soy y como es mi casa. Ahora disfruto de esta vida, libre y con amor.
Luego estuve mucho tiempo hablando con José Luis e Inma, por que Mar no daba aterrizado, estaba aún volando y siguió así durante horas, sin fuerza, hasta las siete de la mañana, no vi a la auténtica mar. Pero ya por la mañana, vi a una nueva Mar, alguien increíblemente diferente, vi otra cara, otra sonrisa, otra energía. Se me estremecía el cuerpo solo con pensarlo, pues era como haberme acostado con una persona y levantarme con otra, era como ver a un ser de luz al lado, en carne y hueso. Era ternura, sensibilidad, amor, felicidad, emoción, era el poder sutil de la energía femenina, la intuición. Era muy raro ver como había dejado atrás un patrón de comportamiento, no podía creermelo. Ya me alegraba haber vivido la experiencia solo por el cambio que veía en ella, pues fue un punto de inflexión en su vida, fue justo el momento donde cambió de personaje. Fue increíble poder detectar el cambio. Es como cuando estoy con zen, todo el mundo lo ve crecer, pero yo no me doy cuenta, por que estoy con él todo el día. Pero con Mar, pude ser consciente del momento del cambio y es una pasada poder observar algo tan imprensionante, poder ser testigo de un cambio de papel en esta realidad. Cuando imagino todos los papeles que representé en la vida, no puedo saber cuando cambié de uno a otro, por lo que me emociona el poder ver el momento de cambio de uno a otro, fue mientras dormía, algo pasó, que salió de su cuerpo, recogió un nuevo papel y volvió con otro programa, espectacular!!!.
Personalmente, en el momento vi la experiencia como algo espectacular, pero luego ya la veía normal, pero ahora vuelvo a ser consciente de todos los cambios. NO fue un proceso de aquel día solamente, si no que ahí se iniciaron varios cambios. Fue algo tan impresionante, que muchos días después, aún estoy encajando cosas y es que hasta hoy, 12 días después, no he sentido las ganas de registrar el viaje, algo muy raro en mi, que me gusta escribirlo todo. Pero que aún hay cosas que estoy colocando, aún cosas que estoy asimilando. Ahora siento aun más la compañia de los guías, siento un relación más directa, siento felicidad y tranquilidad en un momento de crisis empresarial, como si nada fuese conmigo. Siento los resortes de la mente y del pensamiento colectivo como saltan para llevarme a lo que debería sentir en esta situación, veo como a cámara lenta, saltan todas las alarmas, todos los avisos, es el momento de “tener pánico, sentirme fatal, entrar en el miedo, en el sentimiento de fracaso, de sentir dolor en la barriga, no dormir, contagiar al mundo con mi preocupación, hacer que cunda el pánico, sembrar el caos, hablarles a todo el mundo de la catástrofe de la crisis, empezar a hacer las maletas…..” veo como mi mente recibe el mensaje, pero para mi todo es un simulacro, siento que el pastor llama a la oveja, pero la oveja se ha dado cuenta de que es un lobo solitario, que ya no va nunca más a hacer lo que las demás ovejas. La oveja ha decidido crear su realidad, ajeno al tiempo y a la mente. La oveja ha decidido no alimentar a ningún parásito con su miedo e independientemente de lo que pase en este plano, nada será razón suficiente para salirme de mi tranquilidad, pues nada puede pasar, nada puede ocurrir, para que pierda mi espiritualidad, mi experiencia a lo largo de cientos de vidas, nada me hará perder mis emociones ni mis sentimientos, lo único que puede pasar, en el peor de los casos, es que me vuelva a meter en una frecuencia que me olvide de todo, pero tan pronto salga de ella, la realidad volverá a estar ahí, esperándome. Por lo que todas las alarmas saltan, pero yo estoy aquí, tranquilo, en medio del caos, espectante, sonriente, feliz, entendiéndolo todo. Soy como una luz en medio de la oscuridad, donde todos están corriendo asustados, yo estoy sentado bajo un árbol, disfrutando del atardecer, por que hoy se que el miedo no existe, el miedo es una condición humanda, algo mental. Ahora se que no debo engañarme con falsas modestias, pues aún sabiendo que el ego es un virus, que me ha afectado en este plano, valorar quien soy de verdad, no es del ego, es la realidad. Me siento muy afortunado por poder compartir este viaje con otros que también sienten lo mismo, que también son luces en medio de la oscuridad, empiezo a sentirme parte de un ejército indestructible en medio del caos. Me siento como un bombero en un incendio, pero por ahora solo puedo hacer mis deberes, no transmitir más miedo, hallar mi centro y esperar y tratar de darle el mensaje a quien pueda, a quien pase a mi lado, consciente de que aún no estoy totalmente a salvo de perder la memoria otra vez. Pero cada vez somos más, se están poniendo las cartas sobre la mesa, parece que la partida está llegando a un momento cumbre.
Qué sensación más rara, el sentirse como una pluma dejándose llevar por el tiempo, donde no importa hacia donde vayas, por que caigas donde caigas estará perfecto. Que raro ver cómo los demás se preguntan si estarás bien de la cabeza, por que no te ven temblar del miedo, de la preocupacion. Ver como no se creen cuando les dices la realidad de la situación, que al no verte temblando, piensan que estás exagerando, que no es para tanto. Y que raro, el no estar calculando como será la situación mañana, si habrá que cambiar de actividad o no. El cofiar está bien, por que se que TODO ESTÁ BIEN. y no hay que preocuparse, solo existir y vivir. No moriré de hambre ni me tendré que ir antes de tiempo de este plano. Todo son miedos aprendidos a lo largo de la existencia, patrones de comportamiento aprendidos. Y yo reniego de todo eso, soy libre. Aunque se que es muy difícil mantenerse en esta frecuencia, si me tengo que ir durante unos días, se que volveré tarde o temprano, por que los guías me mantienen a flote.