Ya encontré el truco (stop) antes discutía contra vosotros (stop) ahora se por que seguiais abusando (stop) pensar en vosotros aunque solo fuese para apartaros os daba energía (stop) ahora se que lo unico que necesito es pensar en positivo hacia aquello que deseo poner en vuestro lugar (stop) ahora pienso en lo que me gusta y quiero para mi mundo y entorno (stop) ahora se que todo lo que hay a mi alrededor es aquello en lo que más tiempo pienso (stop) bye bye (stop)
la información está llegando (stop) hoy pasé del mas bajo estado de ánimo al más alto en segundos (stop) senti el instante en el que la energía llego y me cambio (stop) mi mente no puede procesar los cambios (stop) mi corazón parece que si los siente (stop) estoy tranquilo (stop)gracias por estar (stop)
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Me acuerdo de aquella historia Zen
Cuentan que dos monjes budistas estaban a punto de cruzar un río caudaloso, cuando se encontraron con una joven que les pidió ayuda para llegar al otro lado.
El monje más radical se negó rotundamente, puesto que les estaba prohibido tocar mujeres; el otro, gentilmente, la ayudó a cruzar. Luego, los dos monjes prosiguieron su camino en silencio.
Pero dos horas después sin poder dejar de pensar en lo ocurrido, el monje radical criticó a su compañero diciéndole: “¿Cómo es posible que tocaras a una mujer? ¡El maestro te expulsará de la congregación! ” El otro respondió: “Hermano, yo cargué a una mujer y la dejé al otro lado del río hace dos horas. ¿Me puedes explicar por qué tú todavía la sigues cargando?”.
Ayer entendí que sin darme cuenta, puedo cargar durante años con personas que ni siquiera tuve la oportunidad de conocer. Basta con una fuerte impresión cuando tenía unos 13 años y fui al rio con mi familia. Alli habia unas chicas mayores, que me hicieron sentirme pequeño. Lo típico en aquella edad, era que algunas chicas me gustaran y desease “conocerlas en profundidad”, pero las leyes naturales en estos casos, hacen pensar a las Chicas mayores, que un mocoso de 13 años, no está a su altura. Mi lógica actual, también lo dice, al menos a la altura sexual. Pero con 13 años, no tienes aún el nivel para razonar estas cosas, ya que tu sabes lo que sientes y no te fijas en nada mas.
El caso es que comprendí (recordé) esta escena, la reviví y me sorprendió enormemente por que tardé un buen rato en entender que era un recuerdo y no mi imaginación. Comprendí el sentimiento que me había producido y como de alguna manera, había quedado almacenado en mi cuerpo. Sentí rabia, impotencia. Me sentí infravalorado, despreciado. Sentí lo que es querer y no poder o desear algo que no pudes alcanzar. Sentí el deseo sexual no satisfecho y eso aún me fastidiaba más. El querer poseer a una persona, un sentimiento poco menos que el de un cavernícola que lo único que quería era echar un polvo fuese como fuese.
Tuve que respirar profundo, calmarme, visualizar el amor universal, la fuerza vital, hablar con mi niño de 13 años y explicarle algunas cosas de mayores. Hacerle sentir que sólo era su forma de ver las cosas, pero que nada tenía que ver con la realidad. Hasta le dije que se había quedado atrapado en una especie de lazo energético que había desprendido aquella chica y que tan solo era un ejercicio para aprender a moverse entre las energías de las personas, las fuertes y las debiles….
Ya por fin me calmé. Sentí que cuando el niño se calmo, yo me calme tambien. Entonces decidimos echar aquel deseo al río, para que esa energía se fuese hacia la inmensidad del océano y allí se mezclase con el todo, perdiendo su consciencia individual, olvidándose que un día formó parte de un cuerpo, de una situación, de un plano físico. Sentí también que de alguna forma también ayudaba a aquella extraña, a recuperar aquella energía suya que “había perdido” y que cada uno recuperábamos nuestro equilibrio respecto a aquella situación.
Me pregunto que marcas pude haber tenido en mi comportamiento durante todo este tiempo en el que esa puerta permanecía abierta. Solo se que una dosis de energía bloqueada se fue, dando paso a otra nueva y que si eso provocaba una forma de comportamiento en mi, ya no está.
Esto me hace tener un sentimiento apasionante de la vida, al ver los miles de puertas que tendré abiertas en mi. Es algo emocionante, al saber que siempre puedo bucear en mi interior y darme una vuelta por el baúl de los recuerdos, para ir cerrando puertas y apagándo luces.
En esta sección, intentaré hacerme autoterapia, desbloqueando, cerrando y apagando fuegos. Viviendo el aquí y el ahora, dándome cuenta y asumiendo la responsabilidad de mis pensamientos.
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Me pregunto qué estaría pensando el día que nací. En qué pensaba en aquellos primeros meses de vida que ahora ya no recuerdo. Qué fueron aquellas cosas que me fueron empujando a cambiar. Aquello que dejó heridas en mi corazón y ahora me hace ser de la forma que soy.
Hoy inaguro esta sección, en la que probableme animado por las cosas que he leído acerca de la Gestalt, me propongo hablar en primera persona. Eso quiere decir que en el primer párrafo, cuando estaba poniendo “me pregunto en qué estaríamos pensando… qué nos fue empujando…” lo modificaré por la primera persona, para empezar a demostrarme que me responsabilizo de mis pensamientos, me responsabilizo de mis actos, asumiendo que soy el producto de mis pensamientos. Intentaré probar este estilo de escritura con fines terapeuticos.
En pocos dias, la Gestalt ha conseguido hacerme pensar mucho y deseo incorporar al menos unas cuantas cosas de la Gestalt a mi patron de comportamiento. Supongo que irán aumentando en función la vaya conociendo, pues espero poder formarme pronto en este modelo de psicoterapia/forma de vida.
Me gusta el ” vivir en el ahora tratando de darnos cuenta cómo lo hacemos”.
Quizás este conocimiento aparece en el momento ideal, cuando se ofrece la posibilidad de ir dejando viejos paradigmas tan largo tiempo adoptados.
Ya no me debo a los demás, ya no soy el pilar de un grupo de personas, ya no tengo la máscara del patriarca. Ahora deseo ser el hijo, el hermano pequeño, el compañero. Eso me lleva a vivir en el ahora. Acogerme a las palabras de Fritz Perls :
Yo soy yo, Tú eres Tú
Tú haces lo Tuyo, Yo hago lo Mío
Yo no vine a este mundo para vivir
De acuerdo a tus expectativas
Tú no viniste a este mundo para vivir
De acuerdo con mis expectativas
Yo hago mi vida, Tú haces la tuya
Si coincidimos, será maravilloso
Si no, no hay nada que hacer.
Yo me pregunto cómo es que hoy calan en mi tanto estas palabras, cuando probablemente ya haya pasados por ellas en alguna otra ocasión. Seguramente, sea cuestión del momento, del ahora, quizás esté preparado para iniciar un nueva etapa, para curar viejas heridas, para adoptar nuevos paradigmas.
Es aquí cuando entiendo que yo soy yo. Yo soy el que soy. Yo soy uno con el que todo lo es. Entiendo aún más que nada de lo que los demás puedan pensar, importa. No hay nada que deba reprimir, controlar, medir, calcular, pues aquello que salga de mi, bien estará. La imagen que cualquiera pueda tener de mi, es una proyección de el mismo, correspondiente a su original realidad, no a la mia. Por lo que es una pérdida de tiempo dejar de hacer algo o auto restringirse por aquello en lo que nada podemos hacer. Es demasiado egocéntrico pensar que mis acciones pueden afectar a la forma de ver la realidad de otros.
Quizás ya tengo aquí mismo la posibilidad de cerrar una puerta, tantos años abierta en mi interior. Yo soy yo, tu eres tú, yo hago lo mío, tu haces lo tuyo. Si coincidimos de puta madre, sino coincidimos, también está de puta madre. Todo es perfecto.
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Siempre me gustó al expresión de “alta mar”, más o menos recuerdo el cómo aprendí esa expresión. Lo había escuchado en algún sitio y le preguntaba a mi madre que era “alta mar”, ella me decía más o menos que es cuando un barco está en medio del mar y vea hacia donde vea, solo puede ver agua, que no puede ver tierra. Que está en el medio de todo….
Siempre conservé esa explicación, pues me satisfacía y me gustaba… y de alguna forma, así me siento hoy, en el alta mar de mi interior, perdido en la mitad de todo, sin ver nada más alrededor, pero aún así disfrutando del buen día….
Esto me hace pensar en los grandes trayectos que realizamos espiritualmente, de un lugar a otro. Los grandes movimientos de energía que experimentamos en nuestro interior. Son “viajes” tan largos, que hay días, semanas, meses, que estás ” en alta mar”, en medio de la nada, sin saber hacia donde tirar… pero que finalmente llegas a un destino, a una conclusión. Ese día sonríes, sientes el corazón latir, te invade una gran paz y alegría, compartes tus emociones con los demás y consideras que estás evolucionando en tu camino.
La verdad es que empecé a escribir este comentario, sin tener ni idea de lo que iba a poner, le di a “new post” y me quedé un rato pensando que título poner, hasta que se me ocurrió este. Luego se me fueron ocurriendo las cosas que poner para rellenar, pues lo escribo a modo de auto terapia, algo rapido para soltar, desprender un poco de energía e irme a dormir…
Cuando estoy “en alta mar”, me gusta sentirme como cuando se te duerme una pierna… no puedes moverte, por que si te mueves te duele, entonces te quedas inmovil, medio riéndote, esperando a que pase…. me gusta ver así la vida, estas etapas. Quedarte quieto, observando a tu alrededor, con una sonrisa en la boca, disfrutando de la naturaleza, de tu gente y viendo como los miedos llegan a ti y los tratas como si fuesen leones olisqueándote y sabes que si te haces el muerto, pasarán de largo….
Es una sensación increíble, el decidir hacer un “día parentesis”, en el que no haces nada y decides que nada te afectará hasta el día siguiente, no dejarás atormentarte por tus miedos. Pero lo gracioso, es que si al día siguiente, haces lo mismo, ves como la vida va pasando y nada te afecta. Pasan las semanas, pasan los meses y te sientes igual. Miras hacia atrás y te das cuenta de lo mucho que has vivido, de la cantidad de experiencias que has tenido y que cada día que renuncias a tener miedo, vives lo mismo y con más paz interior…
Hoy decido disfrutar de este feliz estado de altar mar. No se que hacer, no se a donde ir, no se que rumbo tomar. Tengo sueños, ilusiones, deseos, esperanzas, pero para tomar algo, debes dejar otra cosa… a veces tomar elecciones no es fácil y cuando más lo necesitas, se presenta otra gran lección que tomar. Pides consuelo, pides ayuda, pero son momentos donde tienes que hacer un esfuerzo por escuchar a tu corazón….
El día se acabó, pliego las velas, no hay ninguna roca con la que pueda chocar y dejo que el viento me lleve hacia donde crea oportuno. Me confabulo con su energía, me alío al poder de la causalidad sabiendo que pase lo que pase, será perfecto…
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Canción de
Pink “dear Mr. president”
¿qué necesidad hay de comentar lo que se puede decir con una canción?….
Creo que estamos empezando a despertar, empezando a dejar de ser ovejas ajenas a la realidad de este mundo, creo que ya nos apetece dejar de ser manipulados en todo momento. Creo que somos cada vez más, queremos tomar las riendas de nuestra propia vida.
Dedicado especialmente a José María Aznar, nuestro gran presidente que nos permitió ser internacionales y conocidos en todo mundo, aquel que nos permitió ser “amigos” de una super pontencia como EEUU. A los que crearon La gripe Porcina. A las empresas farmaceuticas, las guerras que asesinan a millones de personas por intereses políticos, los telediarios que te manipulan intentando venderte su verdad, los políticos a los cuales ya parece que nos hemos acostumbrado a que siempre tengan opiniones tan distintas que es imposible que te puedas tomar en serio lo que dicen. Para aquellos dirigentes que piensan por nosotros y no nos permiten saber la verdad de los asuntos por considerar que no tenemos capacidad para decidir por nosotros mismos. Para aquellos que utilizan la violencia para imponer su verdad, para aquellos que silencian a otros. Para los soldados que abusaron de una niña pequeña, para los que mataron al padre de la pequeña, para el piloto que soltó la bomba que arrasó el pueblo de la niña y su padre, para aquellos que un barril de petróleo tiene más valor que una vida humana. Para los que manipulan por el bien de sus intereses personales, para los que el dinero es la única meta en la vida. Para todos los que aún no han sentido la magia de la vida….
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Este es un enlace que me mandó un amigo, quizás os haga pensar….
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Los que hemos fumado alguna vez, somos fumadores para el resto de nuestras vidas, aunque podamos fumar o no fumar.
NO entraré en detalles sobre si es bueno o es malo, tan sólo me gustaría hablar desde la perspectiva de lo que he sentido con el tabaco.
Hasta hace poco, lo sentía como algo malo, pues en todas partes nos acribillan con lo malo que es. Los fumadores casi que nos hemos convertido en una “lacra social” a la cual parece que se pretende eliminar. Nuestros humos son una molestia……. y en parte estoy de acuerdo.
Pero ahora veo al tabaco como un “gran maestro” y un compañero muy fiel, por lo que he experimentado la que hasta ahora para mi ha sido la mejor manera para dejarlo. He fumado muchas épocas y lo he dejado muchas otras, he estado más de un año sin hacerlo. Otras lo he dejado unos dias, un mes, tres meses, etc… y siempre acabo volviendo tarde o temprano. Eso me hacía pensar mucho acerca del tabaco, ¿qué significaba en mi vida?
Un día, durante un curso de fin de semana en la que se estaba trabajando aspectos del interior, me encontraba fumando un pitillo en un descanso, estaba paseando en un gran jardín, con muchos árboles y plantas preciosas. Era un ambiente realmente inspirador.
Tenía el pitillo, en mi mano derecha, entre los dedos y absorvía el humo con fuerza, aunque en realidad no me apetecía mucho hacerlo, pues no me apetecía fumar en ese momento, pero tan solo daba continuidad a mi hábito (mi cabeza veía ese momento como un momento de hacerlo).
De repente, pensé que el tabaco era un ser, un espíritu, una energía que estaba presente en todos los cigarrillos que me había fumado durante la vida. De repente sentí un gran agradecimiento, por que me di cuenta de la cantidad de momentos que había “rellenado” en mi vida y las muchas veces que me había servido de excusa para dejar de pensar en algo concreto. Me sirvió para sentirme acompañado ante determinados pensamientos y fue como un refugio al cual acudir durante unos pocos minutos. Fue la vía de escape que me autoconvencía de que gracias a eso, me calmaría, mis problemas y preocupaciones se irían por unos momentos. Sentí como me había servido de escudo tantas veces entre otras personas y yo. Cuando me sentia perdido, incómodo ante alguien, o cuando mi timidez hacía acto de presencia, encencía un pitillo y se desplegaba un “escudo de protección” entre la persona y yo (era un descanso para “la mascara” que transmitía ser alguien fuerte, extrovertido y que se comía el mundo). Cuando estaba esperando, en un sitio, mi miedo a la soledad, hacía que encendiera un pitillo, y de repente, ya no me veía tan solo, por que parece que no está tan mal visto si estás fumando en la calle (parece que si estás solo, en medio de la calle, sin hacer nada, estás “tramando” algo y te preocupa que alguien pueda pensar mal de ti (senti que esto evidenciaba un gran miedo por lo que los demás pudiesen pensar de mi). Lo sentía el “signo” que daba forma a “la máscara” que habia decidido vivir en esa época de mi vida. Yendo en el coche, fumaba para recordarme que era una persona con muchas preocupaciones y responsabilidades. Fumaba en la soledad de mi camino, para olvidar por unos instantes que me sentía perdido y sin rumbo en la vida. Fumaba para “relacionarme”, era el nexo de unión en las conversaciones, no podía concebir una conversación sin un pitillo en la mano. Fumaba cuando salía de fiesta, no podía estar en un sitio desconocido sin mi amigo el tabaco. Fumaba para recordarme que era una víctima de mis pensamientos, un exclavo, que cuando pasaba un tiempo, necesitaba acudir a él para recordarme a mi mismo, que soy alguien dependiente. En esos momentos pensaba negativamente acerca del tabaco, pero un dia me di cuenta que no dependía del tabaco, sino que el tabaco era el representante de muchos aspectos que faltaban en mi vida o que al menos no existían en la proporción que yo deseaba: El amor, la soledad, el miedo, las experiencias traumáticas del pasado, el miedo al abandono etc… entonces supe que cada vez que fumaba, era en realidad una añoranza a estos aspectos que creía que me faltaban.
Fue cuando supe, que el tabaco era mi maestro y a la vez mi acompañante. Era el amortiguador ante tanta soledad, ante tanto miedo, ante tanta falta de amor, ante una máscara que me hacia actuar en la vida de una manera muy alejada a lo que mi corazón quería. Es entonces cuando entendí que el tabaco no tenía tanto de malo como creía, sino que más bien evitaba que mi sistema interno se colapsara ante un vacío tan grande producido en mi proceso de evolución en la vida.
Volviendo al momento en el que estaba a solas con mi pitillo en aquel curso…. decidí hablar con el tabaco (por aquel entonces ya había superado la sensación de sentirme un loco por ” hablar” con las cosas que me rodean. Le agradecí todos los momentos y vacíos que había rellenado en mi vida. Le dije que consideraba que en estos momentos podía rellenarlos con el amor que estaba empezando a sentir por la vida, con el conocimiento que me daba el saber quien soy realmente y hacia donde me dirijo. El sentimiento de bienestar producido en la meditación y la sensación de sentirme constantemente acompañado por una energía protectora….. le dije al tabaco, que muchas gracias, pero que era el momento de sustituirle, no sin agradecerle una vez más todo lo que me había ayudado, y pedirle disculpas por mis malos pensamientos hacia el.
En esos momentos, el pitillo se iba consumiendo poco a poco, el calor ya llegaba a mis dedos. Llevaba ya un rato sin fumar, tan sólo veía como el humo salía, subiendo en forma de expiral, disolviendose en el aire y pasando a formar parte del todo. Lo sentí como la alquimia del momento que transformaba un cigarillo en pura energía sanadora. El cigarillo chisporroteó golpeado por una ráfaga de viento y en ese instante, me despedí. Visualicé como un montón de energía salía de mi. En esa energía iban inmersos todos los recuerdos, todos los momentos experimentados en presencia del tabaco, todos mis bloqueos. Visualicé como ante mi estaba el “espíritu del tabaco” y toda esa energía que salía de mi, la recibía para llevársela de mi vida, junto a él,que no volvería hasta que me hiciese falta……..
así fue como dejé de fumar y en los próximos días, no sentí ganas de fumar, no me sentía preocupado, ni histérico, ni de mal humor, no tenía la sensación de que me faltara nada……. estaba lleno. De la misma forma que una botella está llena de agua y ya ningún líquido puede entrar en ella. Sentí que había sustituido la energía del tabaco, por otra clase de energía.
¿por qué volvemos a fumar?……….. pues por que esos vacíos vuelven a aparecer. Nos volvemos a olvidar de quienes somos realmente. Volvemos a sentir miedo, volvemos a sentir el gran dolor de la soledad, volvemos a sentir la falta de amor, volvemos a vivir desde “la máscara” de la preocupación y la que nos dice que esta vida es estrés, ansiedad, problemas, escasez, crisis, enfermedad. Volvemos a sentir un gran vacío en nuestro interior. Es cuando el amor y la luz con la que llenamos el vacío interior, desapareció, dejando un nuevo vacio que debe ser rellenado. Es cuando nuestro gran amigo vuelve del más allá. Entra con forma de pensamiento en nuestra cabeza y comienza a rondarnos durante unos días o semanas. Se vuelve a colocar a nuestro lado, acompañándonos como siempre lo ha hecho, por que esa es su misión. No lo hace con mala intención, ni con ganas de hacernos daño. Lo hace para protegernos de esa energía destructiva de la necesidad.
Empezamos a ver por todas partes gente fumando. Empezamos a oler intensamente el tabaco. Tenemos un gran dilema interior, nuestra fuerza de voluntad se siente atacada y luchamos con todas nuestras fuerzas para no caer en lo que consideramos, “perder la guerra”. Creemos que si volvemos, seremos “débiles”, unos “fracasados”, tendremos un gran bajón de nuestra autoestima, por que creeremos que no somos capaces de tomar las riendas de nuestra vida. Nos sentimos unos enfermos, unos necesitados y nuestro ego es golpeado con dureza…….. esto es lo peor de volver a fumar, no tanto por el tabaco en sí, sino por el golpe psicológico que nos provocamos nosotros mismos, hacienos experimentar un fuerte sentimiendo de inferioridad…. pasamos a ser otra vez, unos pobres seres a la deriva….
Este sentimiento ocurre, si ves el tabaco como un mal, pero no si lo sientes como un “parche sanador” que te ayuda mientras no consigas volver a llenar ese hueco que hay en ti. Si no lo haces, el tabaco no se despegará de ti, te acompañará a todas partes, hasta que llegue el día donde tu “fortaleza” se venga abajo. Estarás con un amigo, sacará un pitillo, lo encenderá y tu te verás ante un gran dilema ¿le pido uno? ¿solo uno? y ya nada más, lo prometo!!!. Quizás ganes el primer combate y quizás el segundo o tercero. Quizás prolongues este sufrimiento unos dias o semanas, pero tarde o temprano, caerás. El tabaco volverá otra vez al calor de tus manos y su humo entrará en ti para “sanarte”. (aquí es cuando se produce el golpe psicológico de culpabilidad). Te dices a ti mismo que solo es ese. Luego es solo los fines de semana. Luego solo uno al día. Luego solo dos. Te conviertes en el pesado que le pide tabaco a todo el mundo, por que no quieres aceptar que has vuelto. Sigues “mendigando” durante un tiempo, hasta que ya el sentimiento de mendigo es más fuerte que el de culpabilidad, entonces…. compras ya la cajetilla de tabaco………… El proceso se ha completado ” has vuelto a fumar”, vas a comprarlo, como el que va a que le pongan una injección, con la cabeza baja, repitiéndote lo debil que eres….
Aquí hay dos opciones:
- La primera es asumir que tienes un vacío interno que debe ser llenado. Decidir hacerlo conscientemente con el tabaco, por lo que con la cabeza bien alta, sintiendote un guerrero y una persona totalmente normal, un ser perfecto, vas al estanco y compras ” a tu amigo” para que te calme durante un tiempo, pero sin sentimiento de inferioridad ni culpabilidad. Haciéndote responsable de tus acciones, asumiendolas de cara, sin resentimientos ni daños psicologicos autoinfligidos. Eres consciente de tu necesidad y actúas en función a ello.
- La segunda es iniciar rápidamente el proceso de “relleno” de ese hueco. Meditando, hablándole al tabaco y preguntándole qué es lo que viene a rellenar. Decirle que preferirías no tener que hacer uso de él en estos momentos, que quieres volver a llenar ese hueco con amor, con seguridad, con confianza, con luz, con la sensación de saber quien eres y hacia donde vas. Por lo que empiezas el proceso, quedándote a solas contigo mismo, buscando en tu interior la respuesta. Comienzas a expulsar de ti, el miedo, los problemas, las preocupaciones. Las visualizas en tu mente, despidiéndote de cada una de ellas y visualizas como una energía reparadora entra en ti, sanandote y eliminando esa necesidad de fumar. Visualizas que ese vacío que te produce el querer fumar, se cubre y ya ese deseo se evapora……..
puede que exista el caso también, que haya etapas de la vida, donde no sepas cuál es el origen del hueco y tengas que recurrir necesariamente al tabaco, pero si continúas con el proceso de autoconocimiento, el día que te apetezca, te preparas, analizas donde está el hueco y te despides otra vez del tabaco…..
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A veces me pregunto que es lo que nos hace reirnos sin sentido. Unas veces estamos serios, pensativos y otras de repente, algo cambia, algo que no podemos ver que nos hace reir. Me pregunto que pasará por esas partes de nosotros que no vemos y de las cuales no somos conscientes.
Hoy estaba escuchando música, me acosté en la colchoneta de meditación, puse incienso y me quedé pensativo un rato… normalmente cuando estoy así cierro los ojos, pero hoy me apetecía tenerlos abiertos. Estaba observando una calendario maya que traje de patzcuaro en méxico. Recordaba el dia que lo compré, me tomé un “agua nieve” o algo así, no me acuerdo como le llamaban allí, era un granizado de limón aquí en españa. Observaba el techo de la habitación. Alcanzaba a divisar unos árboles por la ventana y allí me sentía yo, una miguita del universo en mi habitación….. se apoderó de mi un deseo de paz, de tranquilidad, de alegría y felicidad. No estaba haciendo nada, no tenía nada especial por lo que sentirme bien, pero a la vez todo era un motivo.
Tenía el gesto de una sonrisa en la cara, cuando me di cuenta, sonreí por fin, un ciclón de alegría y felicidad quería salir de mi cuerpo, pero quizás no esté acostumbrado a reirme conmigo mismo. Observaba toda la habitación y cada detalle me parecía un regalo del cielo. Pensaba sobre mi vida y me daba cuenta de lo afortunado que soy, del gran don que se me ha dado al poder ser consciente de lo maravillosa que es esta vida. Recordaba como estaba hace unos meses, cuánto dolor y sufrimiento, cuanta angustia y todo lo que sentía, como daría lo que fuese por salir de la situación asfixiante en la que me encontraba, el ver como el mundo se me venía encima. De repente ahí estaba yo, en la habitación acostado, habiendo pasado ya el chaparrón, el temporal. Me felicitaba a mi mismo por haber aguantado la prueba y el haber podido extraer la lección. Aún hoy me resulta difícil creer como una experiencia traumática, me ha llevado a valorar más que nunca, el comer con mi familia, el desayunar con mi novia, el dar un paseo con el perro, el fumar un pitillo en la terraza viendo los arboles y los pajaros pasar, el como el simple hecho de estar sentado, sin hacer nada, se convierte en un baile con la magia de la vida. Nunca pensé que me sobrase ego, pero me sobraba. Nunca pensé que me sobraba orgullo, pero me sobraba. Nunca pensé que me faltara humildad, pero me faltaba. Nunca pensé que me hiciesen falta mis seres queridos, pero me hacían falta.
Siempre había oído lo de “El dolor te enseña…” pero me parecía una chorrada de estas que se dicen pero que nadie experimenta. Pero puedo decir que así es. Cuando la vida te pone contra las cuerdas y te golpea durante meses, en la cabeza, en la barriga, jejejeje, hasta te da golpes antireglamentarios,que haría que la descalificasen si estuviésemos en un ring de boxeo… te das cuenta que llega un momento en el que dejas de resistirte y abres el “centro de entendimiento” y ahí es cuando empiezan a fluir los aprendizajes. Es cuando recuperas la humildad, cuando te das cuenta de todos los seres que te rodean, cuando descubres la fuente y es ahí cuando empiezas a vivir realmente……
¿por qué me rio solo? por que cada vez que pienso en esta vida, me dan ganas de sonreir, por que he podido entender la gran oportunidad que se nos brinda. He podido saber que los problemas, son casi siempre, puertas hacia la evolución y que al final de todo, lo único que importa, es como te lo tomes. Puedes elegir entre aceptarlo o no. El no aceptar la situación lo único que hace es que tardes más tiempo en pasarla.
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Hoy hablando con un amigo, me di cuenta de algunas cosas. Muchos empezamos nuestro camino, queriendo ser “uno con el universo”, pues leímos muchas cosas acerca de eso, de personas que se iluminaron, ascendieron y demás. Yo por lo menos, leí cosas, para iluminarse, debes ser uno con todo, cuando veas un pájaro volar, sentirás que eres tú el que va volando, cuando veas salir el sol, sentirás que eres tú también el que sale. Relataban que para conseguirlo, debías aumentar tu frencuencia vibratoria. Hubo momentos en lo que podría decir que me sentí así, pero la verdad que no lo entendía muy bien.
Desde hace tiempo, pienso que amar es cuando aceptas algo tal cual es, sin la intención de cambiarlo. Si amas a una persona, la amas tal cual es, sin tener el deseo de cambiar esto o aquello por que a ti no te gusta. Eso a mi modo de ver las cosas es manipular, por lo que no lo veo amor. Para mi el amor es como ver una puesta de sol. La admiras, la disfrutas pero no intentas cambiar nada, no le pides al solo que brille más o menos para que sea de tu gusto, lo admiras tal cual es.
Ahora entiendo que ser uno con el universo, es primero ser uno con todo lo que te rodea. Ser uno con tu familia. Aceptarlos, comprenderlos, perdonar si algún comportamiento suyo te ofendió, entender que su forma de reaccionar se debe a algo en su interior, que también están experimentando aprendizajes y salir de la mente en la que nos lo tomamos como algo personal que hacen para hacernos daño. Aceptarlos tal cual son y ser uno con ellos.
Ser uno con todo lo que te rodea, con los árboles que hay cerca de tu casa, observarlos, sentirlos, verlos como auténticos seres vivos con conocimiento, habitando esta vida igual que tu, en la misma frecuencia, aunque con un nivel distinto de entendimiento. Ser uno con los pájaros que pasan cerca de ti, sentirlos como que están hechos de tu misma energía, que en realidad sois como vasitos de agua llenados de una botella. Somos la misma energía volcada en recipientes distintos.
Siento que al ser uno con tu entorno, con lo que te rodea, aceptándolo, comprendiéndolo, perdonándolo, te conviertes en uno con el universo. Tus pensamientos y emociones suben de nivel, son pensamientos en el lenguaje del universo, por lo cual vibras en la misma frecuencia que todo el universo y así, te conviertes en uno con todo. Por que todo tu ser convive en armonía con todo y eso a través de todos nuestros centros de entendimiento, se traduce a nuestra realidad, pudiendo entender esto en forma de experiencia real.
Me gusta intentar comprender las cosas, no era consciente de por que soy feliz, aun teniendo mucho menos que antes y a parte antes, teniendo más, no era feliz, no disfrutaba de la vida. Quería saber por que estoy contento por el simple hecho de estar vivo y respirar y hoy entiendo por que estoy en paz con todo lo que me rodea.
Me siento en armonía con mi familia, con mis seres queridos, con la naturaleza que me rodea, con el sol, con la luna, con el planeta, con todo aquello que no puedo ver y que sinembargo se que está ahí. No tuve este sentimiento de paz hasta que empecé a sentirme a gusto con el total de las facetas de mi vida. No quiere decir esto que todo vaya bien, que no haya problemas, tan solo quiero decir que los acepto, los respeto, no pretendo cambiarlos y los veo como que son así por algún motivo, no quiero aplazar mi felicidad hasta que las cosas cambien. Quiero ser feliz ahora, con lo que tengo y de la forma que vivo ahora, por lo que es ahí cuando se produce la magia. Todo empieza a ser como deseas que sea, empiezas a sentirte uno con todo.
Visto desde el punto de vista racional, valorando posesiones, logros, poder, reputación, posición social y utilizando el pensamiento global, de que somos el producto de nuestras pertenencias…. pues debo decir que no reúno los requisitos para ser “una persona reconocida”, pues quizás he tenido todo eso y ahora ya no.
Visto desde el punto de vista de tener todo lo que uno necesita para vivir y ser feliz, SI, creo que tengo mucho más de lo que me hace falta y me siento en armonia con todo.
Si ahora sabiendo lo que se, dejara de sentir lo que siento. Volvería a empezar el proceso. Vería a mi alrededor para ver con quien vivo, con quien comparto mi vida. Empezaría el proceso de aceptación, de comprensión, de respeto y los amaría tal y como son. Pensaría que tengo todo lo que necesito para vivir y que no necesito imitar la vida de nadie ni tener lo que nos dicen que hay que tener. Simplemente pensaría que tengo todo lo que necesito, a través de ese pensamiento, generaría una emoción en mi, que finalmente se materializaría en la realidad. Observaría la naturaleza y pensaría de qué se alimentan a parte del agua y la luz. Pensaría que hay una energía universal que los nutre y pensaría que es la misma energía que me nutre a mi, por lo cual, estamos hechos de la misma energía, simplemente que en distintos “envases”. Pensaría que en realidad nuestra esencia es la misma, por lo cual, somos uno, este pensamiento generaría una emoción y esa sería mi realidad.
Observaría aquello en lo que trabajo, a lo que me dedico, y lo vería como que es lo que tengo en este preciso instante, por lo que lo aceptaría tal y como es, sin sentirme mal por no tener algo mejor o más grande. Quizás pensaría en la forma de tener algo que me guste más o me genere más beneficios, pero no me sentiría desgraciado por lo que tengo, me sentiría bien, pleno. Este pensamiento, generaría una emoción y se haría real.
Observaria todo detenidamente y le diría: Gracias! por ser todo así, perfecto. Gracias por todo lo que tento, gracias por todo lo que recibo, gracias por permitirme ser consciente de lo afortunado que soy.
Estos pensamientos racionales, generarían en mi, una emoción, que haría que mi vida se convierta en eso que estoy pensando y sintiendo, es decir, todo está perfecto…..
Lo siguiente que sentiría, es reirme sin motivo aparente. Es estallar de emoción al encontrarme a un ser querido. Poder pasarse un largo tiempo observando la naturaleza. Quedarse maravillado viendo un atardecer, o el cielo estrellado. Ver a cada ser vivo, como una parte de ti, aunque sea el bicho más pequeño. Ver todas las cosas como seres vivos compartiendo esta vida contigo. Vería todo como que es PERFECTO!!! y ya no me preocuparía nada más que disfrutar de esta vida increíble.
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